lunes, 17 de febrero de 2014

el fusil G36

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Updated: Mon, 17 Feb 2014 14:30:00 GMT | By el TOQUE

México, muerte made in Germany

La venta de armas de la empresa alemana Heckler & Koch a México ha crecido, a pesar de que en sus políticas está prohibido enviarlas a zonas de conflicto.


El artículo 26 de la Constitución alemana
Las leyes alemanas prohíben la exportación de armas, sobre todo, de rifles de asalto a países con conflictos bélicos o donde se violen los derechos humanos. Sin embargo, es precisamente ahí donde la industria armamentista germana hace su agosto. La guerra es un gran negocio para los exportadores de armas.
Alemania legalmente le vende armas a México, sin embargo, hay una muy clara y expresa prohibición de que los rifles de asalto sean usados en Guerrero, Chiapas, Chihuahua y Jalisco.
Hay infinidad de fotos y videos que muestran los G36, precisamente, en las regiones donde están prohibidos.
El veto que rige en esas regiones es ilógico porque las mismas condiciones de violencia se dan en todo el país. Además, con la corrupción y la simbiosis existente entre el crimen organizado y los funcionarios públicos, las armas cambian de manos y de regiones con gran facilidad y rapidez.
Vemos cotidianamente en redes sociales y en las portadas de discos de narcocorridos que los delincuentes se fotografían con esas armas.
México compra a muchos países equipos bélicos que no solo están diseñados para uso militar, sino también para emplearse en contra de los ciudadanos, como puede ser para disolver manifestaciones.
Benditos sean los arrepentidos
En la fábrica Heckler & Koch todo funcionaba con normalidad hasta que uno de sus empleados tuvo una crisis de conciencia: ya no aguantó que las armas que él ayuda a construir cosecharan muerte y dolor.
Los rifles de asalto y las pistolas son vendidos sin ningún recato tanto a dictadores, como a guerrillas. Los G36 estuvieron tanto en manos de las tropas leales a Kadafi como en las de los rebeldes.
La gota que colmó el vaso para el ingeniero arrepentido fue México. Las armas alemanas están en manos de policías, ladrones, narcos, soldados, bandas criminales y verdaderos ejércitos al servicio del crimen organizado.
El empleado arrepentido vive en la clandestinidad y tiene contacto con la prensa sólo a través de su abogado.
Gracias por las gracias
La prensa alemana, en especial las cadenas de televisión, destaparon el escándalo de las armas de asalto en las provincias donde está prohibido su uso en México.
Inmediatamente Heckler & Koch declaró que no tenía conocimiento de la llegada de los G36 a las zonas vetadas.
El empleado arrepentido y otras personas hicieron llegar a la prensa y al experto en armas Jürgen Grässlin, fotos, videos y testimonios oculares del entrenamiento que los enviados de  Heckler & Koch le dieron a las “fuerzas del orden” de las zonas prohibidas.
A los policías, H&K les regaló lentes oscuros y gorras rojas con el emblema de la fábrica de armas más grande de Europa.
Por si fuera poco, también llegó a manos de la prensa un diploma emitido por el gobierno de Jalisco, de la Secretaría de Seguridad Pública, donde otorga un reconocimiento a Heckler & Koch por la demostración del fusil G36 en sus instalaciones. La constancia está firmada por Carolina Valdez Rizo, directora de la academia de policía.
En Jalisco, la capacitación fue el 24, 25 y 26 de diciembre de 2008. Ya desde 2006, Heckler & Koch le dio entrenamiento a la policía de Guerrero, en Chilpancingo, y parece que los capacitadores desconocían el veto para Guerrero.
Sin embargo, ese año, la fábrica recibió pedidos de de rifles y pistolas precisamente de Jalisco, Chiapas, Guerrero y Chihuahua.

Al tiempo que aumentaban los pedidos de armas, se quintuplicaron las denuncias de violaciones de los derechos humanos por parte del Ejército mexicano.
Los entrenamientos de H&K empezaron en el 2006 con el gobierno de Felipe Calderón. Al término de éste, ya había más de cien mil muertos por la violencia desatada en la fallida lucha contra las drogas que emprendió el entonces presidente.
El que no transa, no avanza
Jürgen Grässlin es un maestro de secundaria, pacifista, que en su defensa de los derechos humanos se convirtió en uno de los grandes expertos en armas.
Grässlin es la némesis de Heckler & Koch y en mayo de 2013 publicó El Libro Negro del Tráfico de Armas, en el que explicaba cómo Alemania se hace rico con la guerra.
Para la elaboración de este libro de 624 páginas, el Premio al Valor Civil estudió con lupa a las compañías armamentistas, sus productos, sus precios, sus clientes.
Grässlin cuenta con la simpatía de varias personas que de manera secreta le han hecho llegar documentos internos de las fábricas de armas, por lo que su texto está perfectamente documentado.
En la página 444 Grässlin narra que el general Aguilar (no da el nombre de pila), quien en 2002 era jefe de la Dirección de Comercialización de Armamento y Municiones en México durante el gobierno de Vicente Fox, pidió a Heckler & Koch 25 dólares de sobreprecio por cada G36 y 20 dólares por cada pistola que México les comprara, de lo contrario, le daría el contrato a otra compañía.
El sobreprecio no era problema porque a final de cuentas, el dinero saldría de los impuestos de los mexicanos, del erario público. Lo que sí exigió el general Aguilar es que el dinero se le pagara en efectivo a través de un mensajero.
Según los documentos del gobierno alemán se exportaron a México en 2005 18 rifles; en 2006 se autorizaron 2,025 armas largas. Para 2007, fueron 6,667 G36. En total en esos tres años el valor fue 7,783,352 euros. En aquellos años el tipo de cambio era más o menos de quince pesos por euro; así que hablamos de 109 millones de pesos.
En abril de 2010, Jürgen Grässlin emprendió un proceso legal en contra de Heckler & Koch. El juicio sigue su curso.

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