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lunes, 26 de noviembre de 2012

el gnomo


Encuentro con un Publicista

Allá en el bosque, sentado sobre el tronco de un árbol caído, Cri Crí se ocupaba en borrar de la pauta muchas notas musicales sin porvenir, un ruido de pisadas en la hojarasca lo distrajo y alzando la cara vio venir hacia él un hombrecillo regordete con una facilidad de palabra que demostraba haber practicado mucho. El recién llegado se presentó: Ditirambo Farfulla a sus órdenes ¿Ordenes ? Cri Crí no se las da a nadie como no sea un reloj despertador para que repiquete a las seis de la mañana. Bien, pues el muy conversador Ditirambo Farfulla resulto ser un publicista en busca de nuevos horizontes. Publicista es aquel que redacta y se encarga de hacer circular anuncios, avisos y toda clase de reclamo comercial. Este Farfulla pretendía entrar al País de los Cuentos, terreno vírgen en cualquier tipo de promociones, mas aunque no se necesite pasaporte al país de los cuentos no se entra así como así. Es preciso tener costumbre de traspasar las fronteras entre lo real y lo imaginario. Como a Cri Crí le encanta introducir gente nueva, con la mejor voluntad tomó la mano de Ditirambo Farfulla y en menos que canta un gallo ya estaban ambos al otro lado.

Hay que confesar que el País de los Cuentos se parece mucho a nuestro mundo, excepto en el modo como ocurren las cosas. Sin dejar de pensar en el interés que le movía, Farfulla encauzó hábiles preguntas para averiguar quien era el personaje más rico en el País de los Cuentos.

"Yo soy rico" aseguro Cri Crí. Gasto menos de lo que gano y siempre me sobra, pero no era éso lo que Farfulla quería saber sino quien tenía más propiedades en aquella región. Después de un breve silencio Cri Crí recordó que el dueño de bosques, prados, lagunas y lomas era el gnomo ¿Y cómo llego ese gnomo a adquirir tantas riquezas ? Muy sencillo respondió Cri Crí. Gritaba "ésto es mío, ésto es mío, ésto es mío" y así gritando terminó porque todo era suyo. Ditirambo Farfulla estaba pasmado de admiración. A su vez, codiciando una vega florida, pretendió gritar ¡Esto es mío!. "Imposible" le advirtió Cri Crí porque el Gnomo ya gritó antes. Lamentando no ser propietario a tan poco costo Ditirambo Farfulla se consoló con buscar a tan afortunado magnate para sacarle dinero a cambio de publicidad, pero una cosa es buscar al Gnomo y otra muy distinta dar con él.

© Francisco Gabilondo Soler " Cri-Crí el Grillito Cantor"

Hablando de influencias literarias Francisco Gabilondo es indudablemente, si no la más, una de las fuertes y significativas en mi formación. En parte porque prefiero escuchar a leer pero principalmente porque los cuentos de Francisco no son propiamente cosas de niños sino de adulto, de un hombre que le cuenta sus quitas a un niño, a sabiendas que no sera entendido, con la esperanza de dejar una semilla que con el tiempo compartirá una vivencia.

La historia de Farfulla y el gnomo ha sido una de las que más me han intrigado. Ahora sé que gastar menos de lo que se gana y poder ahorrar es un privilegio que pocas personas en el mundo tienen y, como ahora ya no soy de esos, entiendo hasta las entrañas que nosotros los que vivimos al día también somos gente. Pero cuando era niño de privilegio no lo entendía y me intrigaba.

El método de adquisición de riqueza del gnomo es el único posible pero hay una diferencia fundamental entre el mundo de la fantasía y el de los hombres. En el mundo de los hombres la precedencia histórica solo es relevante en lo táctico pero lo esencial es la fuerza, a la que el fuerte llama justicia, y el más fuerte, derecho divino o destino manifiesto.

Cuando nació el hombre no existía más propiedad que el palmo de tierra que pisaba cuando lo pisaba, el cachito de rió donde bebía cuando bebía, la sombra donde dormía cuando dormía, y la mujer que se cogía cuando se la cogía.

Un día a una mujer - siendo ella misma semilla, tierra, y agua - tal vez en la penumbra donde terminan los sueños y nace el día, le hablo Dios de las semillas de los cereales y del ciclo de la vida, de la resurrección de los muertos, de los caminos del sol, y de ritmos. Tun, Tun, Tun. Y la mujer aprendió a sembrar y a cosechar y a escoger y a adaptar.

Con la agricultura llego la necesidad de asentarse y el uso de la fuerza para defender y ocupar buenas parcelas, salvaguardar y saquear buenas cosechas. Pero el concepto de propiedad privada tomo milenios en desarrollarse a partir de la idea de propiedad comunal y el entendimiento de que Dios, el dueño del mundo, es un miembro de nuestro clan.

Dicen los que han visto cosa tan triste, que en la India, por decir un lugar de donde he oído la historia, en villas asoladas por la sequía y la hambruna, donde todos mueren de hambre, los depositarios de semilla madre destinados para la siembra están llenos. ¿Porqué?¿Porque no usar la semilla y vivir unos días más? Cada campesino es un sacerdote del culto de la vida y la resurrección y acabar con la semilla es un sacrilegio y una traición a las abuelas milenarias que desde antes de la historia han trabajado en crear las variedades que tenemos hoy, pero aparte consumir la semilla es consumir la esperanza de la siguiente cosecha y sin esperanza no puede haber vida.

Igual que el gnomo las grandes corporaciones como GM, Monsanto y Bechtel se declaran dueñas del agua, del aire, del sorgo, el arroz, la cebada, de la vida misma y por lo tanto del cuerpo de todos y cada uno. ¿Tendrán toda la justicia y derecho divino de su parte o nos quedara a los nadies un poco de vigor?

sábado, 26 de mayo de 2012

Zea Mays

Zea Mays, comúnmente llamada maíz, choclo, millo o elote, es una planta gramínea anual originaria de América introducida en Europa en el siglo XVII. Actualmente, es el cereal con mayor volumen de producción en el mundo, superando al trigo y al arroz.



Zea mays es una planta monoica; sus inflorescencias masculinas y femeninas se encuentran en la misma planta. Si bien la planta es anual, su rápido crecimiento le permite alcanzar hasta los 2,5 m de altura, con un tallo erguido, rígido y sólido; algunas variedades silvestres alcanzan los 7 m de altura.2

El tallo está compuesto a su vez por tres capas: una epidermis exterior, impermeable y transparente, una pared por donde circulan las sustancias alimenticias y una médula de tejido esponjoso y blanco donde almacena reservas alimenticias, en especial azúcares.

El centro geográfico de origen y dispersión se ubica en el Municipio de Coxcatlán en el valle de Tehucán, Estado de Puebla, en la denominada Mesa Central de México a 2.500 m sobre el nivel del mar. En este lugar el antropólogo norteamericano Richard Stockton MacNeish encontró restos arqueológicos de plantas de maíz que, se estima, datan del 7.000 a. C. Teniendo en cuenta que ahí estuvo el centro de la civilización Azteca es lógico concluir que el maíz constituyó para los primitivos habitantes una fuente importante de alimentación. Aún se pueden observar en las galerías de las pirámides (que todavía se conservan) pinturas, grabados y esculturas que representan al maíz. Las grandes civilizaciones mesoamericanas no habrían surgido sin la agricultura, y sin un sistema de medición del tiempo que organizaba sus actividades cotidianas y rituales de los pueblos mesoamericanos. El calendario determinaba los momentos en que se cultivaba, se comerciaba o se hacía la guerra y también decía el destino de los seres humanos.
Para los antiguos mexicanos, en el calendario no sólo figuraban la cuenta de los días o el paso de las estaciones; también se representaba el camino trazado en el cielo por los astros, caminos que los dioses debían recorrer para poder manifestarse en la tierra. Los nahuas llamaban al mes ilhuitl, palabra que también podía significar «fiesta» o «llegada» y que designaba la aparición de la deidad que había ser adorada en ese tiempo. Así, cada dios tenía su tiempo y la vida en este mundo dependía de que los dioses cumplieran su transcurso exactamente como lo establecía el calendario. Había un tiempo para que Tláloc, el dios de la lluvia, repartiera sus bendiciones sobre la superficie de la tierra. Había otro tiempo para que Xipe Totec hiciera reventar los campos, o Xilonen floreciera en la planta. A mediados de la década del ‘50, en excavaciones en la ciudad de México, a 30 km. en dirección nordeste de las pirámides, se encontraron muestras de polen identificadas como pertenecientes al maíz o a sus antiguos progenitores que tendrían de 60 a 80.000 años de edad. Esto nos da una idea de magnitud en la evolución de la especie.
Desde el centro principal de origen, el maíz fue distribuido en tiempos pre-colombinos hasta la desembocadura del río San Lorenzo en América del Norte y a través de América Central hasta el sur de Chile. Desde el caribe por la costa atlántica se expandió a Brasil y Argentina con los maíces flint y catetos amarillos, anaranjados ó colorados, después del 1600. Estas corrientes migratorias permitieron el desarrollo de nuevas formas que han dado origen a la gran variabilidad existentes (se han registrado 300 razas distintas).
El desarrollo de distintos centros de variabilidad en América, ha sido paralelo al desarrollo de las civilizaciones indígenas y se piensa que los colonizadores españoles y europeos que vinieron al nuevo mundo no tuvieron influencia. Los dentados de México y América central están asociados a la cultura Maya, mientras que los maíces cónicos de la parte central de México (2.500 msnm) lo están con la civilización Azteca.




Las hojas toman una forma alargada íntimamente arrollada al tallo, del cual nacen las espigas o mazorcas. Cada mazorca consiste en un tronco u olote que está cubierta por filas de granos, la parte comestible de la planta, cuyo número puede variar entre ocho y treinta.

Es una planta de noches largas y florece con un cierto número de días grados > 10 °C (50 °F) en el ambiente al cual se adaptó.3 Esa magnitud de la influencia de las noches largas hace que el número de días que deben pasar antes que florezca está genéticamente prescripto y regulado por el sistema-fitocromo.4 La fotoperiodicidad puede ser excéntrica en cultivares tropicales, mientras que los días largos (noches cortas) propios de altas latitudes permiten a las plantas crecer tanto en altura que no tienen suficiente tiempo para producir semillas antes de ser aniquiladas por heladas. Esos atributos, sin embargo, pueden ser muy útiles paran usar maíces tropicales en biofueles.5

Planta monoica, absolutamente capaz de reproducirse por sí sola, al poseer flores masculinas y femeninas en el mismo pie. En apariencia el grueso recubrimiento de brácteas de su mazorca, la forma en que los granos se encuentran dispuestos y están sólidamente sujetos, impedirían que la planta pueda hacer germinar sus granos. Su simbiosis con la especie humana aparentaría ser total, a tal punto que algunos investigadores lo llaman un "artefacto cultural", aunque estos son conceptos mágicos, alejados de la realidad. Cuando una espiga cae al suelo, las brácteas son consumidas por hongos, y no lo son sus cariopses que logran germinar, generándose una competencia fortísima, que hará solo sobrevivir a unos pocos de cada espiga. Cualquier sujeto rural lo ha experimentado, por lo que se trata por todos los medios de no dejar espigas sin cosechar, para que no se autogenere el maíz "guacho".

Las plantas caídas y con sus espigas en contacto con la tierra, y condiciones de humedad, aseguran la perpetuación de esta especie anual.

Por su gran masa de raíces superficiales, es susceptible a la sequías, intolerancia a suelos deficientes en nutrientes, y a caídas por severos vientos.