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domingo, 22 de septiembre de 2019

Septiembre y noviembre

El 17 de septiembre de 1973, Eugenio Garza Sada, Don Eugenio, uno de los más notables industriales de Monterrey y de México, murió acribillado por un grupo armado que intento secuestrarlo. 

Antes de entrar en tema quiero hacer explicita mi postura de que considero el terrorismo y la violencia paramilitar deleznables desde la perspectiva moral e inefectivos como medida de cambio social, a lo más que se puede llegar con violencia contra la población civil es a romper el estatus quo, sin garantía alguna de sustituirlo por algo mejor.

Los setentas fue una época de plena guerra fría, donde en Latinoamérica el ejemplo cubano abría la posibilidad de establecer un cambio social por la vía de la insurrección guerrillera armada y diferentes grupos eran manipulados al mismo tiempo, por un lado, por los Estados Unidos, y por otro por Rusia y su cliente cubano. Uno de estos grupos era la Liga comunista 23 de septiembre, un grupo guerrillero que le declaro la guerra al estado mexicano y el sistema capitalista. Los guerrilleros intentaron raptar a Garza Sada, desatándose una balacera en la que perdieron la vida Garza Sada, sus escoltas, Bernardo Chapa y Modesto Hernández, y dos de los guerrilleros.

Pedro Salmerón, en su calidad de director del Instituto nacional de estudios históricos de las revoluciones de México, publico una nota conmemorativa del asesinato que provoco el repudio de las clases política y empresarial regiomontanas, al referirse a los asesinos como «…un comando de valientes jóvenes… »  Parece que el gobierno de la cuarta transformación no cae en provocaciones, pero es muy ducho produciendolas.

Lideres de la clase política como Benjamín Clariond demandaron y obtuvieron la renuncia inmediata de Salmerón. La nota de Salmerón, que fue criticada como una apología de la violencia, no justifica los epítetos de la controversia, más allá de externar, sin justificación tampoco, que las guerrillas estaban constituidas por
 «…jóvenes que veían canceladas las posibilidades de participación y transformación pacífica de un sistema político vertical y autoritario, buscaron cambiar las cosas por la vía violenta.»

Con todo y todo, en las redes sociales hubo algunos que apoyaron a Salmerón, señalando, como contraejemplo de violencia del sistema, el caso de la tienda Coppel Hidalgo en Culiacán, Sinaloa, el 10 de noviembre del 2010:

Seis mujeres se encontraban en el interior del inmueble realizando un inventario cuando fueron sorprendidas por un incendio del que no pudieron escapar. Ni los 80 bomberos, ni el personal de Protección Civil, ni  los policías estatales y municipales, pudieron rescatarlas, porque simplemente no había salidas de emergencia y el edificio estaba sellado con cortinas metálicas y candados que el propio gerente cerraba por fuera, una vez que las trabajadoras se disponían a trabajar al interior durante toda la noche. La señora Blanca Delgado, madre de Claudia Janeth Bernal, una de las victimas declaró que su hija junto con las otras empleadas, se quedaban trabajando por las noches. “Las dejaban encerradas, cerraban el cancel y lo abrían hasta el día siguiente a las 8:00 de la mañana”.

Referencias 


Chablé, S. (23 de noviembre de 2010). Violencia laboral, el incendio en tienda Coppel. Obtenido de Nuestro tiempo: https://nuestrotiempotoluca.wordpress.com/2010/11/23/violencia-laboral-el-incendio-en-tienda-coppel/

Diaz, A. (21 de septiembre de 2019). Celebran salida de Pedro Salmerón del INEHRM. Obtenido de El Universal: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/celebran-salida-de-pedro-salmeron-del-inehrm

Redacción. (20 de septiembre de 2019). Tec de Monterrey rechaza comentarios de Pedro Salmerón. Obtenido de El Universal: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/tec-de-monterrey-rechaza-comentarios-de-pedro-salmeron

Mueren las seis mujeres atrapadas en incendio en tienda Coppel. (10 de noviembre de 2010). Obtenido de La policiaca: https://www.lapoliciaca.com/nota-roja/mueren-las-6-mujeres-atrapadas-en-incendio-en-tienda-coppel/

Salmerón, P. (17 de septiembre de 2019). El asesinato de Eugenio Garza Sada. Obtenido de La cabeza de Villa: https://lacabezadevilla.wordpress.com/2019/09/20/el-asesinato-de-eugenio-garza-sada/



sábado, 13 de septiembre de 2014

la cohesión social de México

ser un estudiante tsotsil
Xun Betan

En una red social habían posteado una nota de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Me sorprendió leer de la celebración de los supuestos cincuenta años de educación indígena en México. La noticia me llevó a mis años de estudiante desde la primaria hasta la universidad, para encontrar dónde estaba reflejada esa llamada educación indígena.

En un párrafo dice: “De 1964 a 2014 se ha trabajado en la atención educativa especializada a la diversidad social, lingüística y cultural en aras de contribuir a la cohesión social de México y del mundo plural del siglo XXI, a través del enfoque de pertinencia e inclusión educativa a los grupos vulnerables”. Vinieron a mi mente varias preguntas: ¿Qué entienden por atención especializada? ¿Por diversidad cultural, lingüística, pertinencia e inclusión? ¿Cómo personas ajenas a nuestro contexto cultural promueven planes y programas de estudio? ¿Cómo desde las actuales reformas para privatizar la educación se puede tomar en cuenta la diversidad?

domingo, 31 de agosto de 2014

Han muerto cumpliendo. ¡No lo permitas!

A’ed Al-Bor’i murió en Gaza alcanzado por un proyectil del ejército de Israel. Mohammad Al-Abadlah murió alcanzado por disparos israelíes.

Son dos de los más de 15 miembros de los servicios médicos y de urgencias que han muerto cumpliendo con su trabajo.

Exige hoy que dejen de atacar a personal médico y hospitales

En Gaza, ningún lugar es seguro. Ni siquiera las ambulancias ni los hospitales. Desde que las fuerzas israelíes empezaron la ofensiva terrestre el 17 de julio, entre otras atrocidades, los ataques a centros médicos han crecido de forma preocupante. Y esto es inaceptable, podría ser una violación grave del Convenio de Ginebra y un crimen de guerra.
 
Estos ataques ponen en peligro la vida del personal médico y de las personas heridas de gravedad, que pueden morir si no son trasladadas con urgencia a hospitales fuera de Gaza. ¡No lo permitas!

El Primer Ministro de Israel sabe lo que está ocurriendo y puede ponerle fin. Firma esta carta urgentemente, exigiéndole que dé órdenes claras a los soldados israelíes: que no ataquen a los hospitales, las  ambulancias, los pacientes y el personal médico y de urgencias.

Gracias por no olvidar a las víctimas de Gaza.
Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección Española













Uploaded on May 13, 2011
¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL CONFLICTO ENTRE PALESTINOS E ISRAELÍES?
¿Será verdad que los palestinos son unos terroristas desalmados sedientos de sangre atacando despiadadamente a los inocentes judíos sionistas de Israel? ¿Tiene Israel derecho a existir? Sí es así ¿Tiene derecho, Israel y la Organización de Naciones Unidas que mediante la resolución 181 aprobó la partición de Palestina en dos estados, de expulsar de su tierra a 4,5 millones de refugiados palestinos desplazados en 1948? Ahora esos refugiados suman en forma absoluta unos 5 millones. ¡Más de un 1000 000 de esos refugiados palestinos viven en campamentos para refugiados desde hace 50 años!

domingo, 23 de marzo de 2014

La guerra cristera



Roberto Cruz, el indio que mató al padre Pro

El fusilamiento del padre Pro. Foto: Archivo Compañía de Jesús
El fusilamiento del padre Pro. 
Foto: Archivo Compañía de Jesús
En octubre de 1961, en el periódico Excélsior se publicó en entregas la extensa entrevista que Julio Scherer García, fundador de Proceso, le hizo a Roberto Cruz, quien como inspector general de policía en tiempos de Plutarco Elías Calles se encargó de dirigir el fusilamiento de Miguel Agustín Pro. En esa conversación, transformada luego en el libro El indio que mató al padre Pro, el general Cruz dio su versión sobre el fusilamiento y ya vislumbraba la posible canonización del jesuita. “Si Pro es elevado a los altares… no será santo de mi devoción”, dijo.
Desearía que el protestantismo se mexicanizara conquistando a los indios; éstos necesitan una religión que les obligue a leer y no les obligue a gastar sus ahorros en cirios para los santos.

Benito Juárez








viernes, 3 de enero de 2014

Canoa

San Miguel Canoa es un pueblo del estado mexicano de Puebla, ubicado a una distancia de 12 kilómetros al noreste de la ciudad de Puebla de Zaragoza, capital del estado, forma parte del propio municipio de
Puebla y en las faldas del Volcán Malintzin. Sus coordenadas geográficas son 19°09′07″N 98°06′11″O y según el Conteo de Población y Vivienda de 2005 llevado a cabo por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía tiene una población total de 14,158 habitantes. Hasta el 30 de octubre de 1962 tuvo el carácter de cabecera del Municipio del mismo nombre, pero el decreto de dicha fecha suprimió dicho municipio y lo incorporó al de Puebla.2

San Miguel Canoa es conocido por un hecho ocurrido el 14 de septiembre de 1968, cuando cinco jóvenes trabajadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla que realizaban una excursión para escalar el Volcán Malintzin, se refugian en el pueblo para pasar la noche, debido al mal clima que les impedía el ascenso; en ese momento México vivía la agitación del Movimiento estudiantil de 1968, entonces el párroco del pueblo acusó, sin fundamento, a los trabajadores de ser comunistas. ante esto, la población, sin tener entendimiento de la situación, resolvió lincharlos. En el acto también murieron otras personas, de los 5 trabajadores solo 2 sobrevivieron.3 Estos hechos fueron relatados en la película Canoa del año de 1975.





Published on Sep 14, 2011

Habitantes de Canoa quieren borrar de su historia la trágica noche del 14 de septiembre de 1968. Los más viejos evitan contar el negro capítulo del linchamiento a sus hijos, las autoridades buscan cómo atraer visitantes mediante el ecoturismo y ruegan al gobierno de Puebla y al federal por recursos para una universidad y fuentes de empleo.





Uploaded on Nov 13, 2011
Más Información sobre el Caso de CANOA http://www.izquierdamexicana.com/inde...

Realizada en 1975 y dirigida por Felipe Cazals.
Canoa está basada en una tragedia ocurrida el 14 de septiembre de 1968 en el poblado de San Miguel Canoa en el estado de Puebla.
Cinco jóvenes empleados de la Universidad Autónoma de Puebla intentan escalar el volcán La Malinche pero debido al mal tiempo no tienen éxito y tienen que refugiarse en un pueblo cercano llamado San Miguel Canoa (de allí el nombre de la película). Debido a la paranoia religiosa vivida en el pueblo en gran medida incitada por el párroco local, el pueblo los confunde con comunistas y deciden lincharlos.
Hasta la fecha los verdaderos responsables siguen libres y nunca pisaron la cárcel.
Mas informacion http://www.segen.buap.mx/au/tiempo/pa...


Fernando Pérez Corona

El 14 de septiembre de 1968, empleados de la entonces Universidad Autónoma de Puebla (UAP), Ramón Calvario Gutiérrez, Miguel Flores Cruz, Julián Gonzlez Báez, Jesúss Carrillo Sánchez y Roberto Rojano Aguirre, salieron rumbo a La Malinche y tuvieron que quedarse en este pueblo, debido a un aguacero.

Trataron de conseguir morada en la Presidencia y en el templo, pero se las negaron. En una tienda, Odilón García García les propuso quedarse con su hermano Lucas. Para entonces, el rumor sobre que eran comunistas, había sido propagado por el sacerdote Enrique Meza Pérez.

Los jóvenes entraron a la casa 9 de la calle Benito Juárez y minutos después empezaron a sonar las campanas del templo. Cuando empezaban a cenar, una turba con pistolas, machetes, palos y piedras llegó a la vivienda. Lucas abrió la puerta y un golpe de pala en el cuello cortó su vida. Jesús y Ramón también fueron asesinados.

Al ver tendido a su esposo, Tomasa tomó a sus tres hijos y huyó. La gente con antorchas en mano, ató y arrastró a Julián, Miguel, Roberto y Odilón, quien pereció de un disparo a quemarropa en la cara. Julián recibió un machetazo en su mano izquierda que le amputó cuatro dedos. Roberto y él fueron abandonados en la calle. Perdieron el sentido. Creyeron que estaban muertos. Miguel casi muere; pero llegaron soldados y policías, evitaron el crimen y rescataron a los sobrevivientes.

Para entonces, Alberta Guadalupe García Arce tenía sólo siete meses de edad. No recuerda nada. Sin embargo, a casi un lustro de distancia, no ha olvidado ni uno solo de los 17 nombres de los asesinos de su padre, esos nombres que le enlistaba su madre cada vez que el pulque le hacia recordar.

La mujer de 45 años recuerda que cuando tenía 15 años, la película Canoa de Felipe Cazals fue exhibida en la comunidad, en una vivienda. El lugar estaba lleno. Su prometido, la llevó. Cuando empezaron el linchamiento entró en crisis. Nadie sabía que era la hija de Lucas. La proyección quedó trunca. Después de casi 30 años, hace unos meses compró un DVD pirata y terminó de ver la producción. Sin remedio, volvió a sentir sed de venganza; pero, igual que en otras ocasiones, dejó el futuro a Dios.

Alberto vive en Canoa, a dos calles del templo dedicado a San Miguel Arcángel. Es la única de los tres hermanos que vivieron la tragedia, que regresó a Canoa, en cuyo panteón descansa su padre, a quien le irá a dejar flores este sábado.

En tanto, cerca de esta casa de la privada Emiliano Zapata, la iglesia con dos torres de tres niveles, flamea una bandera mexicana. En su interior, una placa de mármol destaca por su inscripción dedicada al sacerdote Enrique Meza Pérez y fechada en 1969.

"Gratitud del pueblo de Canoa. La Divina Providencia nos trajo al sacerdote don Enrique Meza P. el 17 de agosto de 1961. Gracias, mil veces gracias a Dios (...)
Y no sólo subraya eso, también establece:

"Con la venia del Señor, su celo sacerdotal, bondad, generosidad y sencillez que le caracterizan, ha sido siempre grande y supo conquistar muy pronto al rico para ayudar al pobre, al letrado para enseñar al ignorante. Su lema: unión, pureza, fuerza, progreso, felicidad".

El remate deja en claro el punto de vista del pueblo o, al menos, de los mayordomos:
"Este sacerdote conoció, sintió y convivió con nuestra miseria y supo remediarla. Nos dio carretera, luz, agua potable, casa cural, colegio de artes y oficio. Las espinas de la ingratitud, calumnia, mentira y traición siempre perdonó".
A 45 años de distancia, el linchamiento en Canoa no ha sido olvidado, aunque la gente de este pueblo trata de borrarlo con el olvido.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Guy Hawkes

Todos hemos visto estas máscaras.

¿Pero qué representan?

Esta máscara es producto del caricaturista británico David Lloyd, para la serie "V de Vendetta" escrita por Alan Moore.

La historia "V de Vendetta", creada en los años 80, "está ambientada en Gran Bretaña durante un futuro cercano y tras una guerra nuclear parcial, con gran parte del mundo destruido. En este futuro, un partido fascista ostenta el poder en el Reino Unido. Un misterioso revolucionario apodado "V", oculto tras una 'máscara de Guy Fawkes', empieza una elaborada y violenta campaña con el fin de derrocar el gobierno e incitar a la población a adoptar un modelo político-social diferente".

A su vez el Guy Hawkes 'real', es un conspiracionista Inglés que planeó la llamada "Conspiración de la pólvora" y por la cual fue atrapado el 5 de Noviembre de 1605 y ejecutado en la horca el 31 de Enero de 1606. Por cierto, el motivo de dicha conspiración era acabar con las persecuciones religiosas (de católicos) por parte del Parlamento Inglés.

Posteriormente la serie "V de Vendeta" fue llevada al cine, en 2008.

Y a partir de dicha fecha fue que la máscara de Guy Fawkes fue empezada a ser usada por diversos grupos de protesta.

El primero de ellos fue el grupo de hackactivistas conocido como "Anonymus" que el en 2008 protestó c ontra la Iglesia de la Cienciología. Más adelante en el 2011 lo suo el grupo de ptotesta "Ocuppy Wall Street". También la ha usado Julian Assagne y muchos movimientos de protesta más por todo el mundo.


domingo, 27 de octubre de 2013

Discurso de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ al recibir el Premio Nobel de Literatura

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. El dorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros, y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana encargada de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santa Anna, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general Gabriel García Morena gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetu que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéros sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. Ha habido 5 guerras y 17 golpes de Estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto, 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi 120 mil, que es como si hoy no se supiera donde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres encintas fueron arrestadas y dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 12 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el pais más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos.

El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América Latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar, que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de las Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual este colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy
poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construirse su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de la
incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aun en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa como soldados de fortuna. Aun en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos
mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos hará sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la
navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: “Me niego a admitir el fin del hombre”. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32
años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Discurso del escritor, el 8 de diciembre de 1982, al recibir el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, Suecia

domingo, 13 de octubre de 2013

grupos anarquistas


10 de ocubre 2013

Carolina Huerta

Este martes, mediante un comunicado, células de anarquistas que operan en México dieron a conocer el "objetivo de su lucha", así como los métodos que utilizarán para iniciar con lo que ellos llaman “el invierno subversivo”.

Afirmando que con su presencia en las marchas “nunca hubo otra motivación, que no fuera darle vida a la anarquía y aprovechar esos momentos de descontento generalizado y cólera colectiva para extender el caos y prolongar la subversión.”

sábado, 12 de octubre de 2013

la Iglesia Católica y la dictadura de Francisco Franco

Madrid, (proceso.com.mx).- La plataforma por la Comisión de la Verdad, integrada por 100 asociaciones españolas, solicitó en una carta al Papa Francisco pedir perdón por el apoyo que la Iglesia Católica dio a la dictadura de Francisco Franco.

Le exige también que les apoye en sus demandas para el esclarecimiento de lo ocurrido con miles de desaparecidos durante la guerra civil española y la dictadura franquista.

La carta incluye su solicitud al Pontífice para que cancele la beatificación de 522 “mártires de la fe” prevista para el domingo en Tarragona.

viernes, 4 de octubre de 2013

Sócrates Amado Campos Lemus


Fichas "preliminares" y no hay otras

Por Felipe Moreno 
Hace dos años hicimos públicas estas listas, no existen más. Quizá por ahí tengamos un expediente más completo sobre el salinista Gilberto Guevara Niebla. Documento que no esta disponible en Internet.

En los últimos meses del año 2000, durante una de las más descoloridas sesiones en el Senado de la República, se tocó el recurrente tema sobre “la verdad del 2 de Octubre de 1968”. En esa ocasión el Senador del Partido Acción Nacional, Diego Fernández de Cevallos dijo de manera tajante: “el Ejército no disparó, los estudiantes no dispararon”. ¿Entonces quien lo hizo? Fue la pregunta que quedó en el aire.

Sea como fuere, aquí presentamos algunos de los “jefes” de la Huelga Estudiantil de 1968, muchos de ellos hoy prominentes miembros del PRD, otros incrustados en las nóminas del Gobierno capitalino de Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, y otros más allende nuestras fronteras, disfrutando de las delicias que otorga el pertenecer a uno de los aparatos de espionaje internacional más grande y sofisticado del mundo.

Sócrates Amado Campos Lemus (amigo del Chapo Guzmàn) y radicado en Oaxaca con Josè Nelson Murat Casab.


Ingresó a la CENED, brazo estudiantil del Partido Comunista Mexicano, en 1965. Este mismo año viajó a Cuba, donde permaneció un mes. Posteriormente fue a la URSS. A su regreso se estableció en Tapachula, Chiapas, donde tomó contacto con los guerrilleros guatemaltecos del maoísta Marco Antonio Yon Sosa, a cuyo lado adquirió experiencia durante cinco meses en la sierra. A su vuelta a México ingresó de nuevo en la Escuela de Economía del IPN, donde fundó el grupo radical "Bandera Roja". Fue, en el movimiento " estudiantil ", el jefe de las " Brigadas del Terror ": ordenó la fabricación y almacenamiento de miles de bombas Molotov, la compra de armas automáticas y la adquisición de dinamita, así como la distribución de todo ello. Fue el autor intelectual del atentado dinamitero en contra de una de las torres que sostienen los cables de alta tensión que proporcionan energía al Distrito Federal: se pretendía impedir - las bombas fueron colocadas el día último de agosto - la difusión por radio y televisión del Informe Presidencial. Dio la orden para que los grupos de terroristas se posesionaren de los edificios de Tlaltelolco y dispararán contra el ejército y contra el pueblo el 2 de octubre. Lo detuvieron ahí, ese día, y no solamente confesó su participación, sino que se enorgulleció de ella. Una parte muy importante de su confesión asegura que el partido Obrero Revolucionario (trotskista), al que pertenecía, había proyectado boicotear los Juegos Olímpicos desde 1966.



SÓCRATES CAMPOS LEMUS ¿EL JUDAS DEL 68?


Por Daniela Lemus

México (Aunam). Tras un poco de confusión con las direcciones, los vecinos que a pesar de las altas expectativas resultan ser una pésima fuente de información; y la desorientación del taxista, encontré por fin la famosa reja blanca, que, cabe mencionar, no era la única en la calle.

Bajando un par de escalones me hallé frente al timbre, después de tocarlo llegaron a la puerta una jauría de perros. Ocho de las tantas mascotas que el señor Sócrates Campos Lemus alberga en su hogar.

La puerta se abrió después de un pequeño zumbido. Algunos árboles tapaban la vista, al fondo una niña corría a saludar con su pants rosa y una gran cabellera amarrada. Apretó mi mano y dijo “está ahí”, mientras señalaba al fondo.

En la dirección hacia donde apuntaba su dedo se podía ver un hombre de aproximadamente 1.70, camisa rosa, pantalón negro, una cara imponente, una mirada penetrante y poco cabello; estiró la mano y apretó con fuerza la mía. Se presentó “Sócrates Campos Lemus”, como si fuera necesario. Después de presentarme a su esposa y enterarme que la pequeña en pants rosa era su hija, pasamos por un pasillo a su casa y me sentó en un sillón de piel blanco, con unas sábanas que lo protegían de todos los daños potenciales que generan los ocho perros y 11 gatos.

Luego de hacer un pequeño recorrido al árbol genealógico, me dijo que podíamos empezar…

Sócrates Campos Lemus pasó a la historia como “provocador y delator del movimiento”(1968). Algunas de las personas que aseguran haber participado en el mitin del dos de octubre, declararon que colaboró, después de la matanza, con los soldados para identificar a los estudiantes presos en el Campo Militar Número Uno.

Dentro del Movimiento estudiantil se le reconoce como el representante de la Asamblea Estudiantil de la Escuela Nacional de Economía, del Instituto Politécnico Nacional, en el Consejo Nacional de Huelga.

Existen varias delaciones que lo hacen ver como un “Judas” del movimiento estudiantil. De igual manera se mantuvo la teoría de que estaba aliado con la CIA (Central Intelligence Agency). Nunca se le demostró nada…

“Al puro centavo”

Nací el 13 de septiembre de 1944 en Zacualtipán, Hidalgo. Ahí estuvimos, hasta que cumplí cuatro años. Nos venimos a la Ciudad de México con la visión de que mi hermano Ariel, tres años mayor, y yo estudiáramos. Comencé a cursar el kínder en la Escuela Pestalozzi. La primaria en la escuela Abraham Castellanos, la secundaria en la Pre-vocacional no. 3, el bachillerato en la Vocacional Número 5, que era de Ciencias Sociales, y la licenciatura en la Escuela Superior de Economía.

Mi papá trabajaba como maestro, igual que mi mamá. Al llegar a México, mi padre ingresó al servicio público, primero en el Departamento del Distrito Federal y después se desarrolló en la Secretaría de Salubridad y Asistencia Pública; mi madre dejó de trabajar como maestra, aunque siempre estuvo fregándose.

Me crié en zonas complicadas, estudiaba la primaria entre la Lagunilla y Tepito, imagínate si no iba a saber defenderme, lo que me daban para el camión lo llevaba en la bolsa y lo demás me lo llevaba en el calcetín. Aun así a mi mamá nunca la asaltaron, ni a mi papá; a mi hermano sí le robaban seguido porque era muy payaso, le decían “El arquitecto”. Llegaba a la casa y me decía “ya me robaron tus amigos”. A mí, al contrario, me ponían llantas, se las robaban y me las ponían. Yo dejaba mi carro abierto, me preguntaban por qué y les contestaba: éstos no le sacan, éstos le meten. Me cambiaban el estéreo, traía mi coche al puro centavo.

Caballero por dedazo

A los 14 años ingresé a la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad, logia ajefista. Esta logia fue la México 7 del rito neoyorquino. Mi hermano ya estaba ahí, nosotros tenemos una formación muy liberal. Ahí nos desarrollamos mucho, las logias tenían fundamentalmente una formación filosófica. En esa época estaban muy influenciadas por toda la corriente de intelectuales venidos de España como exiliados de la Guerra Civil. Lo más talentoso de España. Era una delicia estar en esos lugares, no teníamos internet, Facebook, ni Twitter, entonces teníamos otros lugares donde te podías informar, tener una visión distinta. Estuve en las logias hasta el grado tercero de maestro. Lo dejé un tiempo y en 1980, por acuerdo del Consejo Superior de la Masonería, me dieron el grado 30 más, soy caballero kados, pero fue por dedazo.

La dejé porque creo que la masonería perdió todo su rumbo, como toda organización vieja entró en crisis. Las crisis te van dando otras visiones. Se volvieron organizaciones oportunistas, se convirtió en un nido de oportunistas. Una de las formas de estar dentro de la política o de la administración pública, inclusive dentro de las finanzas, era a través de las logias masonas. Mucha gente iba no por convicciones sino por intereses, como lo que ahora pasa en los partidos; gente que no sabe qué es el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de la Revolución Democrática (PRD), ni qué es el Partido del Trabajo (PT) y están ahí a ver si les cae el hueso. Y como no soy perro preferí dejar muchas cosas de esas.

“No podía ser cantante, arquitecto, ni dibujante”

Cuando estaba terminando la secundaria, no sabía que quería estudiar. Cruzó por mi mente que podía ser cura, ¡imagínate! Bueno, a lo mejor no hubiera sido tan malo, pero andaba en la confusión. Lo que tenía claro y de lo que estaba convencido era que no podía ser cantante, arquitecto, ni dibujante, porque soy muy malo para dibujar y pésimo para cantar. Me llamaban mucho la atención cuestiones de carácter social, entonces mi padre me mandó a un instituto que se llamaba Instituto Psicopedagógico de Orientación Vocacional, donde te hacen una serie de pruebas, que a veces sirven y a veces no; en mi caso me dieron una visión muy clara de que si yo quería estudiar tenían que ser dentro de la rama de las Ciencias Sociales. En el Politécnico no había periodismo, la carrera más cercana a las Ciencias Sociales era Economía o Contaduría que no es una cosa que me guste; no me gusta apretar a la gente con los impuestos, ni me gusta pagarlos, entonces estoy a mano. Me fui a economía, donde me entendí muy bien, fue una carrera que llamó mucho mi atención, pero desde la vocacional venía ya con cuestiones de periodista.

Todavía tengo ganas de estudiar periodismo, personas de la Carlos Septiém vinieron para ofrecer una certificación y darle el título a periodistas que llevan años en el oficio. Siempre he pensado que el título no hace al profesionista, es un adorno de pared y es para decirle a tu papá “ya cumplí”.

Yo he sido periodista que no ha vivido del periodismo, por eso me ha ido bien. Tienes la enorme ventaja de que si no te gusta te vas.

“No es liderazgo, es ser metiche por naturaleza”

En el Politécnico teníamos la ventaja de que el sistema era integrado, veníamos desde la pre-vocacional, pasamos a la vocacional, y ya nos conocíamos, sabíamos quiénes éramos, qué debilidades teníamos, qué posibilidades, quién era bueno para los trancazos, para el básquetbol, para mentir, para hacer tiznaderas, el galán, el bueno para bailar, todo esto te va dando una integración muy importante.

Yo era el bueno para bailar, me gusta; también, era el que normalmente tenía que dar la cara con los maestros, pedir que nos dieran chance y cosas por el estilo. A veces pienso que es ser metiche por naturaleza.

Desde la pre-vocacional, participé en muchas cosas de carácter político. En la vocacional ya estaba en el Comité Ejecutivo de la Sociedad de Alumnos de la Escuela. Hay una cosa que es vital, tienes que entender que esto no es nada más porque estás en un lado y comienzas a actuar. Hay un proceso, un desarrollo.

En la vocacional fui Secretario del Interior, todo esto te permitía mantener una estructura con una visión política diferente, y una organización. Hago el Ateneo Carlos Marx, desarrollo el coro del Politécnico, me corrieron, pero soy parte de la inquietud para formarlo. Por qué razón, porque en el caso del Politécnico no teníamos cosas artísticas ni sociales, entonces todo lo teníamos que pelear y luchar.

En la Escuela de Economía primero, segundo, tercero y cuarto año, fui jefe de grupo y en el cuarto también fui Secretario General, en el quinto lo vuelvo a repetir, soy así como el Fidel Velázquez en ese sentido. Mi generación en la Escuela de Economía fue una generación muy especial, corrimos a los maestros barcos y a los maestros faltistas, llegamos a una conclusión: a qué vienes a la escuela a hacerte “pentonto” o a tratar de estudiar, entonces no nos interesan los maestros barcos, ni nos interesan los maestros faltistas. Cuando estaba en el último año de la carrera estábamos sacando el “Diario Rojo”, era un periódico diario, entonces esto te permitía tener una visión diferente.

Nuestra generación fue la primera que tuvo la influencia masiva de la comunicación. Comenzábamos a cuestionarnos muchas cosas, por ejemplo, en la escuela nos poníamos a estudiar antes, veíamos el programa nada más por joder a los maestros, nos adelantábamos a lo que iba a dar y cuando él llegaba le comenzábamos a hacer preguntas de lo que venía, imagínate como los traíamos. Esto te demuestra que había muchas inquietudes, también teníamos la influencia de las logias, la influencia del cambio en el cine, la música, las noticias a nivel internacional, la onda de la primera insurrección universitaria en Berkeley California, los hippies, la lucha por la paz, la primera revolución socialista en América. Vivíamos con un gobierno muy represivo, y mientras nuestros padres se quedaban callados, nosotros ya no nos callamos. Comenzamos a ver qué era importante rescatar primero la palabra, el respeto a la palabra, su manejo. No solamente entras a un movimiento porque se te ocurrió, lleva todo un proceso.

El movimiento

El movimiento estudiantil planteaba 6 puntos en un pliego petitorio: la salida de los presos políticos; la derogación del artículo 145 y 145 bis del Código de Procedimientos Penales, que establecía el delito de disolución social; la denuncia del jefe de la policía y del jefe de granaderos; la desaparición del cuerpo de granaderos; y la indemnización y salida de los muchachos que fueron detenidos durante el mismo proceso.

Si lo ves era de risa, ninguno de esos seis puntos del pliego petitorio era un programa revolucionario, ni ninguna cosa que pudiera poner en peligro la estabilidad de un Estado. Dos artículos importantes la salida de los presos políticos porque evidenciaba que el Estado era represor, y la derogación del artículo 145 y 145 bis que implicaba que lo desarmabas para poder hacer actos de represión. Esos sí eran factores políticos, los demás no.

El Movimiento del 68 es la responsable de que haya subido la tecnocracia al poder, los del gobierno decidieron irse por las personas de la universidad privada y no estos revoltosos. La administración se nutria de la Universidad. Con qué visión van a ver los de la Ibero los problemas sociales. Ve la actitud de este presidente.

“Como corderitos”

El 31 de septiembre de 1968 llegó la gente de la Universidad, fundamentalmente; los del Politécnico no teníamos relaciones políticas; los que tenían relaciones eran los universitarios, ahí estaban los maestros, los ministros. La burocracia política siempre ha vivido en la Universidad, no en el Politécnico, nosotros teníamos ingenieros, arquitectos, albañiles, cosas por el estilo.

A través de la Universidad nos hacen el planteamiento desde el rector, de que el presidente ya quería tener una negociación y hablar de los 6 puntos. Se armó una comisión, en la que yo no voy, nombrada en el Consejo Nacional de Huelga, y la mandamos a la negociación que se hizo en la casa del rector Javier Barrios Sierra. Esa primera comisión, el día primero de octubre, llega a un acuerdo con los enviados del presidente. Se toma el acuerdo de que se para el movimiento estudiantil. Se nos da permiso, dicen ellos, para hacer el mitin en Tlatelolco, para informar a la gente que regresábamos a clases y que se establecían las primeras 6 comisiones para tratar los 6 puntos del pliego petitorio. Por eso fuimos todos así, como corderitos.

Yo era el coordinador de los oradores, no iba a hablar, el que iba a hablar comenzó y cuando ve que se vienen todos los soldados, cuando vimos que los soldados estaban ahí, pues no les hicimos ni caso, dijimos “pues ya está negociado”, “ya está arreglado”. El orador ve que vienen los soldados y se queda sin habla, paralizado. Le quité el micrófono y comienzo a gritar que no corran que es una provocación, para esto ya de arriba del quinto y sexto pisos del edificio Chihuahua, comienza a bajar la gente del batallón Olimpia, los del guante blanco, gentes que dependían directamente de dos personas, una del Departamento Central a través del General y Licenciado Alfonso Corona del Rosal y, la otra, del secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez.

Lázaro

Me sentenciaron a 20 años, por los delitos federales, y a pagar solidaria y mancomunadamente un millón 892 mil 920 pesos con 20 centavos, por los cuales, terminando de darnos el dato, el doctor Trejo, se paró sacó una moneda de 20 centavos y le dijo “señor juez tómele el 20 “pa” que quede en números cerrados”. Después me sentenciaron por los delitos del fuero común, teníamos 14 delitos más.

Victoria Arato de Ibarra era la juez social de delitos del fuero común, entre otras me acusaban de homicidio, varios homicidios. Uno de ellos era muy chistoso porque resulta que el 27 de agosto había matado al policía número tal, con tal nombre, el 13 de septiembre lo había dejado mal herido y el 2 de octubre lo dejé con lesiones graves, entonces cuando me di cuenta de eso y de que habían hecho todo con las patas, que no era nada serio ni nada real, llegué y le dije:

- Oiga juez y ¿por qué me están juzgando?
- Pues por esto
- No, usted está mal, a mí me debería de premiar, me debe mandar al Vaticano, yo soy como Lázaro, yo resucito cabrones

Me puso dos meses más de cárcel.

“Un castillo de piedra”

La experiencia en la cárcel fue muy traumática, eran cosas que no esperábamos. Vimos como una posibilidad llegar a la cárcel y en fin, pero no bajo una etapa de terror y represión de esa magnitud, donde habías visto cómo tus compañeros se murieron ahí al lado.

Yo estaba con otro muchacho rompiendo papeles que traíamos con nuestras direcciones y en eso, de repente volteo para darle unos y estaba muerto. Ese impacto es brutal, luego el de las torturas y las investigaciones, los golpes, las fusiladas, los balazos. Llegas a la cárcel con un shock muy serio, llegué inclusive con bastante temperatura, pues me habían tenido ahí encuerado y mojado en el campo militar.

Cuando me pasan a Lecumberri, llego temblando. Lo primero que me encuentro en la celda número 8 es un letrerito que hasta la fecha lo tengo en varios de mis libros que decía: “En esta cárcel maldita donde reina la tristeza no se castiga el delito, se castiga la pobreza”. Te vas dando cuenta que los que realmente están en la cárcel, son los que deberían estar afuera, están los que no pudieron negociar con la policía, con el Ministerio Público, el juez, con su propio acusador. Los verdaderos delincuentes como los presidentes, los gobernantes, los secretarios, los policías, los banqueros, todas esas gentes que deben estar en la cárcel están afuera, a toda madre.

Aprendí dos cosas importantes: uno que eso de la solidaridad es un decir, cuando te das cuenta que del dos de octubre al 12 de octubre, diez días después de la tragedia sangrienta, un escándalo a nivel internacional, la gente estaba gritando ¡México, México!, como pendeja, entonces te preguntas ¿por este pueblo estoy luchando? Sí, por este pueblo estamos luchando, esa es una parte de la importancia de la lucha. A mí me parieron solito y sigo siendo solito, no hay solidaridad.

La cárcel te da una gran posibilidad de sobrevivencia, pero sobre todo poder vivir, poder transformar y te da otra visión del mundo y de la vida. Lo que mejor aprendí en la cárcel fue, no a perdonar, yo no soy nadie para perdonar a nadie, simplemente entender que no tengo por qué tener resentimientos. Cuando fusilaban ya no sabías si estabas muerto o vivo, simplemente te agarrabas.

Las opciones

Sabíamos que esto no se podía quedar así, había una propuesta, tenía que venir el cambio de gobierno, un buen día llegaron y dijeron:

- Tienes dos posibilidades quedarte aquí o irte al extranjero
- Bueno pues qué se tiene que hacer
- Nada qué quieres
- Pues no me quiero quedar aquí

Entonces nos corrieron, nos llevaron el boleto de avión de ida, a mí, a otros les dieron boleto de ida y vuelta, un pasaporte que no había firmado y en el cual ya venía mi firma, para que te des cuenta, hasta mi cartilla militar liberada. Había que hacer un pago de mil 500 pesos, que nos los daba un agente del propio gobierno ahí en Lecumberri para pagar la caución famosa, me los metí a la bolsa y cuando llegué me dijeron: “va a pagar sus mil 500”, les dije que no tenía dinero, mil 500 en ese tiempo era dinerito, entonces llegó el tipo que nos daba el dinero y me dijo:

- Oye pero si te lo acabo de dar
- ¿Tu quién eres?, le contesté
- Vengo de la Secretaría de Gobernación

Me volteé y le dije al guardia: bueno póngale ahí que el señor me ha dado mil 500 para pagar yo al gobierno, mejor ahí la dejaron. Nos mandaron a Uruguay en 1971, llegando nos metieron a la cárcel, querían que firmáramos a fuerza un acuerdo de asilo político, pero nosotros llevábamos en nuestro pasaporte que íbamos como visitantes, entonces me opuse. A través de las logias masonas, ahí sí sirvieron, ellos hicieron un recurso como un amparo, similar a eso, entonces nos dijeron que no nos podían tener allá que teníamos que escoger tres países: Brasil, que era una dictadura militar; Paraguay, otra dictadura; o Chile, donde estaba Salvador Allende. Escogí Chile.

Me sacaron con un grupo de guerrilleros. Cuando llegamos nos estaban esperando todos los medios de comunicación, lo que hice fue irme por un ladito y los compañeros con los que iba, ya te imaginas, diciéndole a los medios: “venimos a incorporarnos a la revolución socialista, con el doctor Allende y somos guerrilleros”, ya sabes lo mismo de siempre: les gana el ego. Después recibí una cita para entrevistarme con el doctor Allende, lo primero que me dijo:

- Bueno si tú eras el más importante, ¿por qué no dijiste lo que dijeron ellos?
- Es problema de ellos yo no vengo a eso
- ¡Qué bueno que lo dices así, porque ha generado un gran conflicto! Eso demuestra dos cosas, o eres muy tonto o muy inteligente
- Tómelo por ese lado, muy inteligente, le dije

Me incorporé a trabajar con él, empecé en el Instituto del Niño Chileno, a hacer a veces guardia personal. Tuve una buena relación con él.

El regreso

Un buen día me di cuenta que ya no estaban los otros que se habían ido conmigo, nada más estábamos Marcos Ávila y yo. Me llamó Allende, y me dijo:

- Sus compañeros ya se fueron, traían boleto de ida y vuelta, usted dice que quiere hacer”
- Pues yo quisiera hablar con alguien de México
- Yo te lo pongo
- Es Fernando Gutiérrez Barrios, sub Secretario de Gobernación

Me puso al habla con él, Gutiérrez Barrios me dijo “ya se vinieron todos sus compañeros y va a haber una cosa ya para que no haya persecución, usted qué quiere hacer, ¿quedarse o venirse?” Yo le contesté que me quería regresar y ellos me mandaron los boletos. Marcos y yo llegamos el 8 de junio de 1971, los otros se vinieron antes, a hacer el desmadre ese del 10 de junio. Nos dijeron que llegaríamos al aeropuerto a las 5 de la tarde, curiosamente en el avión estábamos Marcos, yo y puro aeromozo. Cuando llegamos no había nadie, porque llegamos a la una, fíjate lo que hacen.

Llegando fui a ver a mi mamá, a mi papá, a mi hijo y a Simone. Me dicen: “te anda buscando el Secretario de Gobernación, que le hables”. Le hablé y me dijo “lo espero mañana”, llegué ahí con él, para esto ya me habían ido a ver unos amigo y querían que encabezara la marcha. Me preguntó Gutiérrez Barrios qué iba a hacer y le dije que nada, que yo ya no era estudiante, yo ya había terminado, le tocaba a las nuevas generaciones.

“Vendo mi fuerza de trabajo no mi ideología”

Nosotros los estudiantes decíamos “Queremos el diálogo público”. No sabíamos dialogar para comenzar, puras mentadas de madre, no sabíamos, pero el Estado tampoco sabía, después del 68 comenzamos a aprender todos, hasta la prensa. La democratización de los medios de comunicación no fue nuestra demanda, fue una consecuencia del Movimiento. Tu veías a la prensa en pleno movimiento, cuando había manifestaciones de un millón de personas, y la prensa decía que eran un grupo de alharaquientos, loquitos y comunistas.

La gente decía ¿pues quién miente: mis ojos o éstos? Llegó un momento en que la realidad revienta a los medios de comunicación porque ya no le sirven ni al Estado. Nos convertimos en un parteaguas que le sirvió al propio Estado para sobrevivir, de ahí la incorporación de tanta gente del 68 al propio sistema. Me decían “y tú por qué trabajas ahora ahí con Echeverría”; oye pues mi papá no tiene fábricas, tengo que trabajar de algo, yo estoy vendiendo mi fuerza de trabajo no mi ideología ni mi consciencia –les contestaba.

“Había llegado el chamuco”

No podía trabajar en ningún lado. Iba a una fábrica y me decían “¡ah! usted es Sócrates Campos”. Te ibas a la chingada, no te daban chance. Fui al Banco de México porque había unas plazas, llegué:
- ¿Cuál es su nombre?
- Sócrates Campos
- A ver…

Bajó hasta el director de área, me preguntó si ya había terminado la carrera, le dije que sí, que por eso venía a presentar el examen y me contestó:

- No, pero tú no
- Y por qué no
- No, pues porque es que tú eres quien…
- Sí pero yo salí libre bajo una amnistía, fui absuelto
- Sí, pero no te podemos dar ni el examen.

Has de cuenta que había llegado el chamuco.

“¿Lo harías de nuevo?”

Muchos de mis compañeros del 68 siguen viviendo en el 68. Te voy a ser muy sincero me da hueva, eso fue hace 44 años, y qué está pasando con los años 2015, 2020, que son los nuestros, pero dicen: no es mi época; para mí sigue siendo mi época, así como lo fue el 68. Quieren vivir de eso, es una forma de vivir para ellos, pues que la vivan; a mí no me preocupa, no es mi movimiento, yo participé en el movimiento del 68, esa es otra cosa, tuve que hacer y actuar. Si me preguntas ¿lo harías de nuevo? Si, en las mismas circunstancias en los mismos momentos, lo volvería a hacer y si lo hago ahora con esta experiencia quién sabe. Ahora sí sabemos hacer muchas cosas, muchas tropelías de veras.

Mucha gente dice “yo no perdono a Díaz Ordaz”, pues qué le tienes que perdonar, él actuó como presidente, su papel era ser represivo y en esa época no había una visión democrática o de libertad en el Estado mexicano; era un Estado represivo, no sabía negociar. Esa es la verdad.

“Díganme para poder cobrar”

Decían: Sócrates fue un traidor ¿Traidor a qué? Si yo vendí el Movimiento, ¿en cuánto lo vendí?¿Cómo se hace eso? ¡Díganme para poder cobrar! Que traicionaste a quién, si todos nos conocíamos no había ni máscaras, bueno ni paliacates, todos sabíamos quién era quién, tu traicionas a un movimiento clandestino, lo vendes porque lo controlas, el movimiento estudiantil del 68 tuvo una ventaja: no había dirigentes. Cada una de las personas que estábamos en el Consejo Nacional de Huelga no éramos dirigentes, éramos representantes de la Asamblea General de nuestra escuela. Si tú no respondías a lo que decía tu escuela, tu asamblea te corría, te cambiaba ese mismo día.

“No hay dogmático que sea inteligente”

Creo que la gente tiene que evolucionar, ir cambiando de ideas. No te puedes casar con una idea, hacerlo es entrar a la etapa del dogmatismo y como soy inteligente digo que no hay dogmático que sea inteligente.

¿Para qué quiero estar perdiendo mi tiempo en un partido político? Voy a tener el mismo resultado, mentarles la madre desde adentro o mentarles la madre desde afuera, prefiero mentárselas desde afuera.

No participo en política, hago política que es diferente, a través de mis medios, de mis conferencias, de mis libros, a través de lo que quieras.

Sócrates Campos Lemus se licenció en Economía. Se especializó en los grupos marginados y publicó varios libros en la rama de Administración Pública Municipal.

Se ha casado dos veces, la primera con Simone Thomas y la segunda con Aurora Zamora. Es padre de cuatro hijos: Iván Campos Thomas (45 años), Tania Campos Thomas (40 años), Sócrates Campos Zamora (14 años), Karisma Campos Zamora (12 años).

Desde los 80s se mudó a Oaxaca, donde conoció a su segunda y actual esposa, juntos trabajan en el desarrollo de una asociación para ayudar a niños con cáncer que acuden al Hospital civil, bajo el nombre fundación Aurobics de “Corazón a corazón”.

Trabaja en algunos programas de radio y colabora en varias publicaciones impresas de los estados de la República.

Está a punto de publicar un libro en el que aborda el movimiento del 68, haciendo un análisis de éste, una crítica y desmiente algunos mitos que se han formado a lo largo de la historia. Comparándolo con los movimientos estudiantiles actuales como el #Yosoy132, trata de crear una reflexión en los jóvenes que participan en éste. Probablemente se publique este diciembre.

“Hay que aprender del 68, no puedes olvidar lo que ha pasado, pero que el 68 te sirva para tener una visión mas completa de lo que tienes que actuar, de lo que tienes que ver.”

Sócrates Campus también se dedica a educar a un futuro cineasta y a una futura gobernadora…



Informe Histórico a la Sociedad Mexicana - 2006
Historical Report to the Mexican Society - 2006
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Introducción - Informe Histórico a la Sociedad Mexicana
Introduction - Historical Report to the Mexican Society

Tema 1 - Mandato y procedimiento de trabajo
Chapter 1 - Mandate and work procedure

Tema 2 - La Segunda Guerra Mundial prefigura el escenario que nos ocupa
Chapter 2- World War II and how it prefigures the modern day situation

Tema 3 - Movimiento Estudiantil de 1968
Chapter 3 - The student movement of 1968

Tema 4 - El 10 de Junio de 1971 y la disidencia Estudiantil
Chapter 4 - 10 June 1971 and student dissidence

Tema 5 - Orígenes de la Guerrilla Moderna en México
Chapter 5 - Origins of Mexico's modern day guerrilla movement

Tema 6 - Lo que explica el surgimiento de la guerra sucia
Chapter 6 - The explanation of the origins of the dirty war

Tema 7 - Grupos Armados: La guerrilla se extiende por todo el país
Chapter 7 - Armed Groups: The guerrilla extends throughout the entire country

Tema 8 - Genocidio
Chapter 8 - Genocide

Tema 9 - Se acreditan las condiciones de un Conflicto Armado Interno en que aplica el Derecho Humanitario Internacional
Chapter 9 - Applying the conditions of Internal Armed Conflict to the applications of International Human Rights

Tema 10 - Desviaciones del poder por el régimen autoritario y corrupción de las instituciones de estado
Chapter 10 - Deviations of power by the authoritarian regime and corruption of the state institutions

Tema 11 - Derecho a la verdad, al duelo y al reconocimiento del honor de los caídos en la lucha por la justicia
Chapter 11 - The right to truth, recognition and the honor of those fallen in the fight for justice.

Tema 12 - Luchadores sociales y organismos que demandan verdad y justicia
Chapter 12 - Civil society organizations that demand truth and justice


Porros

Así, por ejemplo, desde 1967 la autoridad cooptó las porras de los equipos de fútbol americano –tanto las de la Universidad Nacional Autónoma de México como las del Instituto Politécnico Nacional-, y reorientó su propósito deportivo para realizar actividades pseudo-policíacas, utilizándolas como grupos de choque, para hostigamiento, persecución y represión del sector estudiantil movilizado. De allí que a los golpeadores se les llame ‘porros’.

Está el caso de Mario Romero Ramírez ‘El Fish’ que fue utilizado por el Estado en este tipo de actividades delictivas. Este sujeto, “desde principios de 1967, mediante paga, organizó grupos de choque en la UNAM. Su contacto era el licenciado Jorge Ampudia, Secretario General Auxiliar, así como también del licenciado Vicente Méndez Rostro, Director General de Enseñanza Preparatoria .” “Su función era mantener un sistema de información sobre lo que acontecía en los medios universitarios. Más tarde comenzó a trabajar como secretario particular del Sr. Alberto Lanz, Jefe de la Oficina de Prensa y Publicidad del Departamento del Distrito Federal, aunque en realidad dependía del Teniente Coronel Manuel Díaz Escobar, Subdirector de Servicios Generales. Dependencia donde se le proporcionó un vehículo para cumplir con su trabajo así como tener una oficina en Plaza de la República No. 30, 9° piso que pertenecía al licenciado Miguel Osorio Marbán y a la cual asistía diariamente Romero Ramírez.

‘El Fish’ tenía un grupo de porros que servían de espías en las actividades que los estudiantes realizaban en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta información la vendía a las autoridades universitarias y a la DFS, además de que eran solventadas desde la nómina de DDF.

Los porros podían hacer carrera policíaca, como en el caso del porro politécnico Humberto Pérez que, en 1968 ya era comandante de la Policía Judicial Federal.

La violencia que utilizaron en contra del movimiento estudiantil contó con la permisividad de las autoridades universitaria.

El 29 de noviembre de 1968, estudiantes de la preparatoria 5, solicitaron auxilio, ya que un grupo de porros se había posesionado del plantel, impidiendo la reorganización del movimiento. Al llegar al plantel de la ‘Prepa’ 5 en autobuses, los porros los reciben con ráfagas de ametralladores. Todos salieron corriendo, “pero el estudiante [que resultó] muerto, Víctor Ramírez, se separó del grupo siendo perseguido por un miembro de la porra apodado el “Superman”, y que fue este quien hizo 4 disparos matándolo, este cayó y el Superman quiso levantarlo para seguir golpeándolo pero se percató de que ya estaba muerto, huyendo de inmediato por una de las calles cercanas”. (DFS 11-4-68 L 60 F 17). Incluso cuando se llegó al asesinato, el Estado cubrió de impunidad los crímenes.

El 21 de octubre de 1969, Juan Sánchez Moreno, miembro de la porra del Fish, asesinó a Miguel Parra Simpson, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sánchez Moreno repartía propaganda que el Fish quería difundir en contra de los presos políticos.

Miguel Parra Simpson le reclamó y Sánchez Moreno en respuesta lo mató. Por recomendación del Fish, Sánchez Moreno se entrega. El Fish intercede por su amigo ante el Jefe del DDF, que a su vez lo hace ante el Procurador quien deja en libertad al asesino con
motivo de que éste había participado en varias ocasiones en contra del movimiento estudiantil.

El Fish crea su grupo armado, Central de Acción Revolucionaria Armada (CARA) con el fin de infiltrar los grupos de presos provenientes de la guerrilla.

Infiltrados y provocadores


Los provocadores, eran infiltrados en el movimiento. Además del espionaje, realizaban acciones extremistas que promovían en la movilización estudiantil, desacreditaban el movimiento y daban excusa a la represión por parte del Estado.

Los organismos de seguridad lograron infiltrar la dirección del Consejo Nacional de Huelga (CNH). Desde esa posición, Ayax Segura Garrido, proponía acciones radicales que fueron desestimadas en las asambleas del Consejo Nacional de Huelga Gilberto Guevara Niebla relata que en una reunión en Zacatenco, horas antes del mitin en Tlatelolco, Ayax propuso que el Consejo Nacional
de Huelga adoptara una organización militar y pasara a la clandestinidad. Pronto, el Consejo Nacional de Huelga tomó distancia a las iniciativas de provocación montadas. Tras los acontecimientos del 2 de octubre, los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga que lograron escapar, se escondieron para evitar ser detenidos. Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca que se encontraba enfermo le pidió a Ayax que le enviara un médico, precisándole el lugar en donde se escondía. Ayax revela a la policía la ubicación de su compañero y, a las pocas horas, es detenido en ese lugar por cerca de veinte agentes. Ayax también es detenido, desde la cárcel reitera su disposición de seguir al servicio del Estado y al mes es liberado. Al salir presenta un proyecto de infiltración del IP.

El caso emblemático de Sócrates Amado Campos Lemus.


Otro de los colaboradores del Estado dentro del Movimiento Estudiantil lo fue Sócrates Amado Campos Lemus cuya participación, al igual que la de Áyax, destacó por sus propuestas que, en momentos fundamentales de la lucha estudiantil, fueron provocaciones, como la votación a la que convocó, al final de la disciplinada, multitudinaria y exitosa marcha del 27 de agosto en el zócalo
capitalino, en momentos decisivos para la resolución del conflicto. Sócrates tuvo una polémica histórica por las delaciones que hizo, posteriores a la masacre del 2 de octubre, y despertó sospechas de que colaboraba con el Estado. Al respecto, se ha integrado un expediente de documentación obtenida en los archivos del AGN.

De trayectoria izquierdista, participó en la CNED e incluso incursionó en acciones internacionalistas; con la representación de la Escuela Superior de Economía del IPN se integró al Consejo Nacional de Huelga (CNH).

Coincidentemente, familiares cercanos a Sócrates trabajaron en la DFS. Un tío suyo procuró acercamientos de Sócrates con Corona del Rosal, también originario del estado de Hidalgo. En apariencia Sócrates se mantenía distante a tales propuestas, no sin alardear de una gestoría que, como se colige por documentación encontrada, no tenía.

Además de este acercamiento con el Regente de la Ciudad, también se encontraron los acuerdos del Sr. Presidente Gustavo Díaz Ordaz, uno de ellos del 2 de Octubre del 68, en cuyo orden del día aparece el mitin que se realizaría en Tlatelolco y un punto $19,000.00.- Sócrates.

La Comisión Especial del 68 de la Cámara de Diputados, LVII Legislatura, mandó llamar a Campos Lemus, quien cita dicho acuerdo, refiriéndose a él como una hoja suelta, sin referencia y apócrifa; (Nava; 1998, 17) Sin embargo, se encontró el legajo en que aparecen varios acuerdos en las fechas cercanas al 2 de octubre del que forma parte integral el mencionado acuerdo en que se lo
menciona.

Esto hace relevante los hechos de provocación, porque Sócrates ya colaboraba con el gobierno el 2 de octubre de 1968. Raúl Jardón menciona que Sócrates no estaba programado para hablar durante el mitin del 2 de octubre, en cierto momento, cuando empezaron los disparos arrebató el micrófono al orador y se dirigió a la masa arengando para que no corrieran, que los disparos
eran una simple provocación.

Desde la cárcel delató a activistas y dirigentes del Movimiento Estudiantil. Raúl Álvarez Garín relata cómo Sócrates fue llevado a delatar a sus compañeros detenidos en el Centro de Rehabilitación Social Número Uno dentro del Campo Militar No.1 “Desde los primeros momentos en el Campo Militar No. 1 Sócrates colaboró de manera amplia con la policía, proporcionando nombres, señalando actividades e incluso inventando hechos, llegando al grado de identificar ante la policía a los compañeros presos. Algunos detenidos para su seguridad, se habían cambiado el nombre, por lo cual la policía no los identificaba; en los primeros días, Sócrates pasó celda por celda, acompañado por oficiales del Ejército, reconociendo a cada uno de los detenidos e identificando a los miembros del CNH”. (Álvarez; 1998, 110-111).

Como sus declaraciones sirvieron de coartada al Estado para culpar a los estudiantes de la masacre, exculpando así al Estado y al Ejército, “Sócrates inventó o se prestó a sostener todos los detalles necesarios para dar apariencia de verdad a la versión policíaca de la “agresión al Ejército por los estudiantes”; él fue quien hizo referencia a las llamadas columnas de seguridad. Fue asombrosa la coincidencia entre su versión de los hechos y la difundida por las autoridades a través de la prensa, aún antes de que empezaran las investigaciones”.

Sus declaraciones fueron grabadas y servían de base para intimidar a todos los compañeros a quienes se quería obligar a admitir como ciertos los informes de Sócrates”. (Álvarez; 1998, 110-111).

Dijo que “dentro del CNH se manifestaron desde luego dos corrientes políticas, una de ellas, que fue llamada de la línea ultradura, y la otra, de los tibios. Que se tenía un plan de alcances más generales y a nivel nacional, cuya finalidad era la de transformar la estructura política del país, con la consiguiente abolición de sus actuales instituciones, a fin de preparar el camino inicial para llegar a un Estado de obreros y campesinos de tipo comunista,”

Él mismo hizo público el buen trato, que había recibido del Ejército, el cual era totalmente diferente al que recibíamos los demás. En los periódicos del 6 de octubre apareció su declaración: “los soldados se han portado estupendamente, nos han tratado como hermanos”. (Álvarez; 1998,110-111).

Durante la huelga de hambre que realizaran los presos políticos, para protestar por la agresión que sufrieran en manos de los presos comunes asociados al director del penal, Sócrates dirige una carta al General Marcelino García Barragán, tratándolo de amigo y solicitando favores.

Promete controlar movimientos en diversos lugares del país, llegar a Genaro Vázquez Rojas para convencerle de deponer las armas. Sócrates se vende y el Estado le compra.

En la misma fecha recibe ayuda económica del Estado, para varias publicaciones de periódicos estudiantiles, que desde la cárcel dirige, para seguir su papel de infiltración y de provocador dentro del sector.

Prosigue su trabajo de delatar a los presos políticos, intenta servir de mediador, se esfuerza para recuperar credibilidad entre ellos, cosa que nunca logró.

Su carrera se proyecta en el tiempo. En 1975 aparece en Zacatecas, asesorando al Director de Investigaciones Políticas y sociales de la Secretaría de Gobernación. Y Florencio López Osuna, al comparecer ante la Comisión Especial del 68, en 1998, menciona que Sócrates Amado Campos Lemus se desempeña como militar en la Secretaría de la Defensa Nacional.