viernes, 28 de octubre de 2011

90 latigazos y a un año de prisión por aparecer en una película prohibida

La excarcelación de la actriz iraní condenada a 90 latigazos y a un año de prisión por aparecer en una película prohibida pone de relieve la necesidad de poner en libertad a otros cineastas detenidos en Irán, ha declarado hoy Amnistía Internacional.
Marzieh Vafamehr, detenida tras protagonizar la película australiana My Tehran for Sale, fue puesta en libertad el lunes por la noche. La actriz aparece en una escena de la película sin el pañuelo para la cabeza que deben llevar las mujeres iraníes y en otra parece estar bebiendo alcohol.
Al parecer, la actriz fue excarcelada después de que un tribunal de apelación redujera la pena de prisión a tres meses y anulase la condena a flagelación.
“En los últimos meses se ha perseguido en Irán a un número creciente de cineastas y actores. Aunque la excarcelación de Marzieh Vafamehr es un hecho positivo, resulta muy preocupante que tres cineastas sigan recluidos en la prisión de Evin de Teherán”, ha declarado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.
“El hecho de que continúen en prisión ilustra los desesperados esfuerzos de las autoridades iraníes por reprimir cualquier forma de disidencia. Estas personas no han hecho nada salvo vender sus documentales a una emisora extranjera de televisión o filmar una película sobre un director prohibido. Deben ser puestas en libertad inmediata e incondicionalmente”, añadió.
El 17 de septiembre de 2011 fueron detenidos tres directores de documentales —Hadi Afarideh, Naser Saffarian y Mohsen Shahrnazdar— y el productor y distribuidor Katayoun Shahabi. Se cree que los cuatro han vendido sus películas a diversas emisoras de televisión, incluido el servicio persa de la BBC.
Las autoridades iraníes afirman que los cineastas no pueden colaborar con canales de televisión por satélite extranjeros sin autorización.
La colaboración con la BBC o la Voz de América es especialmente problemática. El jefe de la policía Esmail Ahmadi-Moghaddam ha declarado recientemente que equivalía a trabajar con servicios de seguridad enemigos y que sería tratado “con seriedad”.
Tres de los detenidos —Hadi Afarideh, Naser Saffarian y Mohsen Shahrnazdar— salieron posteriormente en libertad bajo fianza, pero se cree que Katayoun Shahabi sigue en prisión.
Al parecer, también fue detenido en septiembre otro director de cine, Mehran Zinatbakhsh, recluido actualmente en la prisión de Evin. Se desconocen los cargos concretos formulados contra él.
El director de documentales Mojtaba Mir Tahmasb sigue asimismo en prisión desde que fue detenido el 17 de septiembre de 2011 tras hacer el documental This is Not a Film, sobre la vida del director de cine prohibido Jafar Panahi.
Panahi fue condenado a seis años de prisión en diciembre de 2010, tras ser declarado culpable de “actuar contra la seguridad del Estado” y de “propaganda contra el sistema”. Además, se le prohibió viajar al extranjero y hablar con los medios de comunicación nacionales e internacionales.
Otro director de fama internacional, Mohammad Rasoulof, fue condenado a seis años de prisión al mismo tiempo que Panahi, por delitos similares. Tras la apelación, se le redujo la pena a un año de cárcel. La prohibición de viajar fue levantada en mayo de este año.
Tanto Panahi como Rasoulof siguen en libertad en espera de cumplir sus condenas.
Amnistía Internacional considera a todos estos cineastas presos de conciencia, detenidos sólo por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión en su trabajo.
El derecho a la libertad de expresión incluye “la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.”

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